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Cómo afecta al cerebro tu canción favorita

lunes, 8 de septiembre de 2014 20:30

musicaEscuchar música nos hace sentir bien. Ahora, un estudio publicado en la revista ‘Scientific Reports’revela los efectos en el cerebro de nuestras melodías preferidas.

Los primeros acordes de nuestra canción favorita desencadenan un patrón común de actividad cerebral –se generan pensamientos y recuerdos­– independientemente de la persona que disfrute de la melodía. Sin embargo, hasta ahora no se conocía cómo se produce dicha activación. Este estudio podría explicar por qué diferentes personas describen sentimientos y recuerdos similares al escuchar su pieza musical favorita, tanto si es una composición de Beethoven o Eminem.

Experiencias comparables

Para entender por qué las personas tienen experiencias comparables, el equipo de investigación estadounidense evaluó las diferencias en las redes funcionales del cerebro (utilizando imágenes de resonancia magnética funcional) en 21 personas que escucharon diferentes tipos de música, incluyendo rock, rap y melodías clásicas.

Los científicos identificaron modelos consistentes de la conectividad cerebral asociada a las canciones favoritas y demostraron que un circuito importante en los pensamientos introspectivos –la red neuronal por defecto (Default Mode Network o DMN, en inglés)– se conecta más cuando se escucha la música preferida.

Resultados inesperados

Según los autores, los resultados fueron inesperados “dado que las preferencias musicales son fenómenos individualizados y que la música puede variar mucho en complejidad rítmica, presencia o ausencia de la letra, consistencia, etc.”.

El trabajo pone de manifiesto que la escucha de una canción favorita altera la conectividad entre las áreas cerebrales auditivas y el hipocampo, una región responsable de la memoria y la consolidación de las emociones.

Los expertos comprobaron así que al oír las melodías favoritas se produce una desconexión de las áreas de procesamiento de sonido del cerebro en las zonas de codificación de la memoria de dicho órgano. “Esto se debe probablemente a que al escuchar nuestra música favorita, no estamos creando nuevos recuerdos. Más bien, estamos aprovechando recuerdos y viejas emociones”, subraya J.H. Burdette, profesor del Centro Médico Wake Forest Baptist (EE.UU.) y uno de los autores principales del estudio.

Para los autores, estos hallazgos podrían tener importantes implicaciones en la terapia musical, sobre todo en la elección apropiada de la música capaz de involucrar a los circuitos cerebrales dañados.

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