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Nuevos y prometedores tratamientos contra los tumores en el hígado

lunes, 25 de marzo de 2013 19:23

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Los tumores hepáticos pueden ser benignos o malignos, y en el segundo caso primarios o secundarios. En Europa es más común que una lesión solitaria en el hígado sea un carcinoma metastásico que un tumor hepático primario, según informa el Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo de la Comisión Europea.

Ultrasonidos para tratar el cáncer de hígadoLos principales factores de riesgo de cáncer en este órgano son una infección por hepatitis B o C y el consumo desmedido de alcohol, riesgos además que pueden provocar cirrosis. El consumo de tabaco y la diabetes aumentan también este riesgo, al igual que, en muchos países en desarrollo, la ingestión de alimentos contaminados con aflatoxina. Este tipo de cáncer no suele mostrar síntomas hasta llegar a un estadio avanzado, por lo que es inusual detectarlo en una fase temprana.

Uno de los tratamientos contra un tumor hepático implica la aplicación de ultrasonidos, cuyos usos no se limitan al tradicional registro de imágenes del organismo. Su uso terapéutico consiste en concentrar potentes ondas de ultrasonidos en el organismo del paciente para calentar células cancerosas hasta los sesenta grados centígrados con el fin de destruirlas sin dañar apenas el tejido adyacente.

Resultados prometedores

Hasta ahora sólo se ha dado luz verde a la aplicación de esta terapia de ultrasonidos focalizados en pocas enfermedades como los tumores uterinos y el cáncer de próstata. En este contexto, investigadores del proyecto financiado con fondos europeos FUSIMO (Patient specific modelling and simulation of focused ultrasound in moving organs) han trabajado en la aplicación de este método a otros órganos como el hígado que se mueven en el abdomen al respirar. Dos años después de su puesta en marcha se han logrado importantes resultados intermedios muy prometedores.

El tratamiento del hígado con ultrasonidos focalizados no está exento de dificultades. Una de las principales es el movimiento al que está sometido durante la respiración, circunstancia que aumenta el riesgo de que el haz de ultrasonidos yerre las células cancerosas y caliente el tejido adyacente en exceso. Para evitarlo sólo se ha aplicado el método a pacientes sometidos a anestesia general. Para tratar un tumor con ultrasonidos, el aparato de respiración asistida se detiene durante unos segundos para que el paciente quede completamente inmóvil. No obstante, este tipo de anestesia presenta otras complicaciones y agota al paciente, lo que cancela la principal ventaja de la terapia de ultrasonidos, a saber, su naturaleza no invasiva.

Tratamiento del cáncer de hígadoPara evitar esta situación el proyecto FUSIMO sigue una estrategia distinta. Si se pudiese simular con precisión por medios informáticos la terapia por ultrasonidos aplicada a un hígado en movimiento, aumentaría enormemente el potencial para utilizar este tipo de tratamiento en el órgano sin necesidad de aplicar anestesia general. El tratamiento por ultrasonidos podría activarse sólo cuando el tumor se cruzase con el foco del haz, o bien siguiendo el movimiento del tumor para que este permanezca en la trayectoria del haz. FUSIMO, coordinado por investigadores del Instituto Fraunhofer de Computación de Imágenes Médicas (MEVIS) en Bremen (Alemania), desarrollará, implementará y validará un modelo multinivel de órganos abdominales en movimiento para su empleo en cirugía de ultrasonido focalizado mediante orientación por resonancia magnética (IRM).

Innovador software informático

En dos años el proyecto ha alcanzado un hito importante: la creación de un programa informático mediante el que las operaciones de hígado con ultrasonidos pueden simularse para ajustarse a cada paciente. Como base se utilizan datos de resonancia magnética sobre los que se crean imágenes tridimensionales del abdomen del paciente a las que se añade información adicional sobre los movimientos que se producen al respirar.

Las simulaciones de las intervenciones con ultrasonidos realizadas gracias al software de FUSIMO se basan en estos conjuntos de datos. Para iniciar una simulación, los investigadores especifican la duración, la ubicación y la intensidad de la activación ultrasónica deseada. El programa creado por MEVIS para simular con eficiencia la temperatura abdominal conjuga dos innovaciones: el cálculo de la difusión de ultrasonidos, proporcionado por la empresa israelí InSightec Ltd., y un modelo del movimiento del hígado al respirar del Laboratorio de Visión Informática del ETH Zúrich. El programa genera un «mapa de temperatura» abdominal que indica si un tumor en movimiento se ha calentado lo suficiente y si el tejido adyacente ha sufrido daños. En caso de obtener resultados inadecuados se puede repetir la simulación con distintos parámetros. El sistema podría servir en el futuro para que los médicos planeen operaciones y observen los resultados de las terapias aplicadas.

En cooperación con el Instituto de Ciencia y Tecnología Médica (IMSaT) de la Universidad de Dundee (Reino Unido) y la Universidad La Sapienza, los expertos de MEVIS van a perfeccionar el software y lo validarán mediante la comparación de datos experimentales con resultados de la simulación, un paso necesario para calcular el realismo del programa. En principio el procedimiento sería aplicable a otros órganos abdominales que se mueven al respirar y que resulta complicado tratar con un haz de ultrasonidos como el estómago, los riñones o el duodeno.

Especialistas en la materia trabajan además en un «vector farmacológico»: un fármaco contra el cáncer encapsulado en un glóbulo de grasa de tamaño pequeño que se introduce en el aparato circulatorio. Los haces de ultrasonidos focalizados ejercen de llave que abre estos glóbulos cuando se encuentran en el interior de un tumor en órganos como el hígado. Este proceso aumenta la eficacia del fármaco y reduce sus efectos secundarios.

Los procedimientos mínimamente invasivos contribuyen a que las estancias hospitalarias se reduzcan con respecto a la utilización de cirugía convencional. Debido a su naturaleza también son menos dolorosos. Este programa informático innovador permitirá planear tratamientos personalizados no invasivos y de elevada especificidad que contribuirán a que millones de pacientes de todo el mundo se recuperen de enfermedades graves.

FUSIMO dio comienzo en 2011, durará tres años y está dotado con una financiación por valor de 4,7 millones de euros. En él participan instituciones de nueve países bajo la coordinación de MEVIS.

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