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Ander Ramos, mejor investigador joven en Alemania

Martes, 23 de diciembre de 2014 11:08 / SINC

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El ingeniero Ander Ramos en los laboratorios de Bioingeniería de Tecnun-Ceit. / Tecnun

El ingeniero Ander Ramos en los laboratorios de Bioingeniería de Tecnun-Ceit. / Tecnun.

El donostiarra Ander Ramos se convirtió el pasado 7 de noviembre en el primer no alemán en recibir el galardón Walter Kalkhof-Rose, que valora al mejor investigador joven de la mano de la Academia Alemana para las Ciencias y las Letras.

Con este premio se reconoce el trabajo que este ingeniero industrial ha realizado en los últimos años para rehabilitar a pacientes paralizados por un ictus. Ramos lidera desde 2007 un grupo de expertos en la Universidad de Tubinga que colabora estrechamente con Tecnalia, centro al que pertenece.

“Es una gran motivación para seguir adelante. La carrera de investigación es un camino muy largo y este premio es un paso pequeñito. El premio reconoce mi trabajo y el de muchos colaboradores de Alemania y España”, ha declarado Ramos.

Creando conexiones

El investigador vasco trabaja en la creación de conexiones entre el sistema nervioso central a través de la tecnología. “Las aplicaciones son múltiples, pero nosotros nos centramos en utilizar interfaces cerebro-máquina para desarrollar aplicaciones de asistencia y rehabilitación para déficits cognitivos y motores”, explica.

“No hemos conseguido rehabilitar las conexiones de manera que los pacientes que sufren un ictus puedan hacer vida normal, pero hemos logrado que recuperen un par de milímetros de movilidad”, añade. “Lo importante es que hemos dado el paso de la parálisis total a un poco de movimiento, lo que abre las puertas a aplicaciones para la restauración de funciones motoras perdidas por algún tipo de déficit neuronal”.

Diferencias, deficiencias y excelencias

Doctor en Neurociencias, máster en Ingeniería Biomédica y en Ingeniería Industrial, y director del Nodo de Tecnalia en Alemania, para Ramos trabajar en el extranjero le ha permitido dedicarse a algo que le apasiona. “He aprendido muchísimo, y no solo laboralmente, sino también cultural y socialmente. Todas estas experiencias te enriquecen y te aportan mucho, tanto o más que lo aprendido en el trabajo. Te permite ver diferencias, deficiencias y excelencias de cada una de los aspectos de la vida y esto te va moldeando y te hace mucho más flexible y abierto de mente”, apunta.

Pero el investigador español también habla de los aspectos más negativos de trabajar en el extranjero. “Veo muchos colegas a los que les gustaría volver pero no están seguros porque tienen que sacrificar mucho y nadie se lo reconoce. Quizá haya que diseñar un instrumento estable a cambios políticos que garantice una investigación de calidad para atraer a casa a todos los geniales compatriotas que pueden acelerar el desarrollo científico, técnico y cultural de nuestro país”.

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