Científicos españoles logran localizar por primera vez los microtrombos que agravan el alzhéimer con una técnica no invasiva
Un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz ha conseguido visualizar por primera vez en ratones vivos la acumulación de microtrombos cerebrales asociados al alzhéimer mediante una técnica de imagen no invasiva. El avance, publicado en la revista internacional Alzheimer’s & Dementia, abre una nueva vía para mejorar el diagnóstico, identificar mejor a los pacientes y avanzar hacia una medicina más personalizada frente a esta enfermedad neurodegenerativa.
Según ha informado el CNIC, la herramienta permite detectar en modelos animales vivos la presencia de microtrombos, pequeños coágulos de sangre que se forman en los vasos más pequeños del cerebro y que están vinculados a la progresión de la enfermedad de Alzheimer. Hasta ahora, estos microtrombos solo podían observarse tras el análisis del tejido cerebral post mortem, lo que limitaba la posibilidad de identificar a tiempo a los pacientes que podrían beneficiarse de estrategias terapéuticas ya disponibles en la práctica clínica.
El hallazgo supone una buena noticia para la investigación del alzhéimer, una enfermedad que afecta aproximadamente a 55 millones de personas en todo el mundo y que constituye la principal causa de demencia. La patología es compleja y multifactorial, y en los últimos años la comunidad científica ha puesto cada vez más atención en el papel de la vasculatura cerebral. En este contexto, la posibilidad de localizar microtrombos de forma no invasiva representa un avance relevante para comprender mejor los mecanismos biológicos que impulsan la enfermedad.
El estudio ha sido liderado por Marta Cortés Canteli, científica titular en el Centro de Neurociencia Cajal del CSIC y colaboradora científica del CNIC. El equipo ha empleado Tomografía por Emisión de Positrones, conocida como PET, una técnica de imagen médica ampliamente utilizada en la práctica clínica. Esta tecnología permite obtener información funcional del organismo mediante sondas radiactivas capaces de unirse de forma específica a moléculas concretas.
En esta investigación, las sondas se dirigieron a dos componentes principales de los microtrombos: la fibrina, una proteína clave en la coagulación sanguínea, y las plaquetas. Gracias a esta aproximación, los investigadores pudieron evaluar la acumulación de estos elementos en el cerebro del animal vivo. Cuanto mayor era la presencia de microtrombos, mayor era también la señal detectada por el escáner.
La novedad del trabajo reside en que esta estrategia permite observar un fenómeno que hasta ahora permanecía oculto durante la vida. La detección no invasiva del estado procoagulante en el cerebro abre la puerta a nuevas formas de clasificar a los pacientes en función de sus características biológicas y no solo de sus síntomas clínicos. Este cambio de enfoque puede ser clave para avanzar hacia diagnósticos más tempranos y tratamientos más ajustados a las necesidades de cada persona.
El proyecto ha contado también con la colaboración del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón, la Universidad Complutense de Madrid y el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas. Esta colaboración entre instituciones refuerza el valor de la ciencia cooperativa y demuestra la capacidad del sistema español de investigación para generar herramientas con potencial clínico e impacto internacional.
Una de las principales innovaciones técnicas del estudio es la incorporación de la química Click al diseño de las sondas PET. Esta metodología, cuyos desarrolladores fueron reconocidos con el Premio Nobel de Química en 2022, permite mejorar la calidad de la imagen y reducir la dosis de radiación mediante una técnica en dos pasos. Primero se localiza la diana biológica y después se administra el trazador radiactivo.
La investigadora Marta Casquero Veiga, del IIS-FJD, destaca que esta aproximación permite obtener imágenes de mayor calidad con una menor exposición a radiación. Esta característica resulta especialmente relevante de cara a una posible aplicación clínica futura, ya que cualquier herramienta diagnóstica orientada a pacientes debe combinar precisión, seguridad y utilidad médica.
Gracias a esta estrategia, el grupo científico logró identificar incrementos en la señal de las sondas en el cerebro de ratones de un modelo de alzhéimer. Los resultados apoyan el potencial de esta tecnología como una futura herramienta diagnóstica para detectar alteraciones vasculares relacionadas con la enfermedad y orientar decisiones terapéuticas de forma más personalizada.
El estudio aporta además un hallazgo importante en muestras humanas. Los investigadores describen por primera vez la presencia de depósitos de plaquetas asociados a un estado procoagulante en muestras cerebrales de donantes con alzhéimer, obtenidas a través del Banco de Tejidos de la Fundación CIEN. Este resultado ayuda a comprender mejor la composición de los microtrombos y ofrece nuevas oportunidades para identificar dianas diagnósticas y terapéuticas.
La posibilidad de detectar estos microtrombos durante la vida podría facilitar en el futuro la identificación de personas candidatas a terapias anticoagulantes ya disponibles en la clínica. Aunque el camino hacia su aplicación en pacientes requiere nuevos pasos de investigación y validación, el avance ofrece una estrategia prometedora para seleccionar mejor los tratamientos y estudiar con más precisión el papel de la coagulación en el alzhéimer.
El trabajo se enmarca en una visión moderna y multifactorial de la enfermedad de Alzheimer. La investigación actual busca comprender los distintos procesos biológicos que participan en la patología antes incluso de la aparición de los síntomas. En este sentido, el foco se desplaza progresivamente desde las manifestaciones clínicas hacia los mecanismos subyacentes, lo que abre nuevas oportunidades para el diagnóstico precoz y la medicina personalizada.
Carlos Cerón, investigador del CNIC, subraya que este cambio de perspectiva permite avanzar hacia una clasificación más precisa de los pacientes según los procesos patológicos que intervienen en cada caso. Este enfoque puede ayudar a diseñar estrategias terapéuticas más específicas y a mejorar la capacidad de seguimiento de la enfermedad.
La investigación ha contado con financiación del Programa Conjunto Europeo para la Investigación en Enfermedades Neurodegenerativas, el Instituto de Salud Carlos III, la BrightFocus Foundation, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación, la Unión Europea a través del programa NextGenerationEU/PRTR y la Comunidad de Madrid. Además, el proyecto utilizó equipamiento de la Infraestructura Científica y Técnica Singular Red Distribuida de Imagen Biomédica, a través del nodo de Infraestructura de Imagen Traslacional Avanzada.
Este avance refuerza el papel de la ciencia española en la búsqueda de nuevas soluciones frente al alzhéimer. La combinación de neuroimagen, química avanzada, investigación cardiovascular y neurociencia ha permitido desarrollar una herramienta con gran potencial para mejorar la comprensión de la enfermedad y avanzar hacia una atención más personalizada.
La detección no invasiva de microtrombos cerebrales representa una buena noticia para pacientes, familias e investigadores. El hallazgo no solo permite ver por primera vez un proceso clave en modelos vivos de alzhéimer, sino que también ofrece una nueva vía para explorar tratamientos ya disponibles, mejorar la selección de pacientes y seguir construyendo una medicina más precisa frente a las enfermedades neurodegenerativas.





