Un descubrimiento científico en España abre nuevas vías para predecir y frenar la metástasis en el cáncer de mama
La investigación oncológica da un paso decisivo gracias a un estudio liderado por el Instituto de Neurociencias (CSIC-UMH) que ha identificado el papel clave de un gen en la evolución del cáncer de mama. El hallazgo, publicado en Nature Communications, revela que el gen Prrx1 actúa como un regulador fundamental que determina si las células tumorales generan metástasis o permanecen en estado latente.
Este avance supone una nueva perspectiva en uno de los mayores desafíos de la oncología: anticipar qué células de un tumor primario tienen capacidad para diseminarse y formar nuevos focos tumorales en otros órganos. La investigación demuestra que esta capacidad no es aleatoria, sino que ya está definida desde las primeras fases del tumor.
El equipo científico, dirigido por Ángela Nieto, ha identificado una población específica de células en el borde invasivo del tumor que puede seguir dos caminos: iniciar la metástasis o entrar en un estado de “letargo” que puede prolongarse durante años. Este comportamiento depende directamente de la actividad del gen Prrx1, que actúa como un auténtico interruptor biológico.
Uno de los aspectos más innovadores del estudio es que demuestra cómo los distintos niveles de este gen determinan el comportamiento de las células cancerosas. Cuando el gen no está presente, las células no se diseminan. Cuando su actividad es muy elevada, las células se desplazan, pero pierden la capacidad de crecer en otros órganos. Sin embargo, cuando el nivel de Prrx1 es intermedio, las células alcanzan un equilibrio óptimo entre movilidad y proliferación, lo que incrementa su potencial para formar metástasis.
Este conocimiento permite comprender mejor por qué algunas células altamente invasivas no generan nuevos tumores, mientras que otras con menor movilidad sí logran establecerse en otros tejidos. La clave está en ese equilibrio biológico que ahora puede identificarse con mayor precisión.
El estudio también destaca por su enfoque metodológico avanzado. Los investigadores han combinado modelos genéticos en ratón con tecnologías punteras como el análisis de célula única, estudios de cromatina y técnicas de transcriptómica espacial. Estas herramientas permiten observar el comportamiento celular directamente en el tejido tumoral, ofreciendo una visión detallada y precisa del proceso.
El análisis de grandes volúmenes de datos fue liderado por el investigador Nitin Narwade, lo que ha permitido identificar patrones clave en miles de células tumorales. Este enfoque multidisciplinar refuerza la solidez de los resultados y abre nuevas oportunidades en el campo de la medicina personalizada.
Además, el trabajo ha sido validado con muestras de pacientes en colaboración con Gema Moreno Bueno, de la Universidad Autónoma de Madrid y la Fundación MD Anderson Cancer Center España. Los resultados muestran patrones similares de expresión del gen Prrx1 en humanos, lo que confirma su relevancia clínica y su potencial aplicación en el diagnóstico y pronóstico del cáncer de mama.
Este avance científico abre la puerta a desarrollar nuevas estrategias terapéuticas orientadas a evitar que las células tumorales alcancen ese estado óptimo que favorece la metástasis. Asimismo, ofrece nuevas herramientas para clasificar a los pacientes según su riesgo, lo que permitirá diseñar tratamientos más precisos y eficaces.
El impacto de este descubrimiento va más allá del laboratorio. Supone un paso importante hacia una oncología más predictiva, en la que los médicos puedan anticiparse a la evolución del tumor y actuar de forma más temprana y personalizada.
El estudio ha contado con el respaldo de instituciones como la Agencia Estatal de Investigación, el Programa Severo Ochoa, la Asociación Española Contra el Cáncer y la Generalitat Valenciana, lo que pone de manifiesto el compromiso con la investigación biomédica de excelencia en España.
En conjunto, este hallazgo refuerza el papel de la ciencia como motor de esperanza y progreso. La identificación del gen Prrx1 como regulador del comportamiento metastásico no solo mejora la comprensión del cáncer de mama, sino que también acerca a la comunidad científica a soluciones más eficaces para combatirlo.





