Cáritas Española refuerza su ayuda a Venezuela con un millón de euros para impulsar la respuesta humanitaria y la recuperación

15 de julio de 2026

(C)Caritas Española

La solidaridad continúa creciendo para apoyar a las miles de familias afectadas por los terremotos registrados el pasado 24 de junio en el norte de Venezuela. Cáritas Española ha decidido ampliar hasta un millón de euros la ayuda destinada a la emergencia humanitaria, reforzando así el respaldo a la labor que desarrolla Cáritas Venezuela sobre el terreno. Esta cantidad incluye los 300.000 euros movilizados durante los primeros días de la emergencia y permitirá ampliar la asistencia a las personas más vulnerables y preparar las siguientes fases de recuperación.

Junto al incremento de los fondos, Cáritas Española ha desplazado a un cooperante con base en Bogotá (Colombia), que ya trabaja junto al equipo de Cáritas Venezuela para apoyar la coordinación de la respuesta y optimizar la distribución de los recursos allí donde más se necesitan.

Este esfuerzo forma parte de una amplia movilización internacional de la red Cáritas. Sobre el terreno colaboran también especialistas procedentes de Cáritas Estados Unidos (CRS), Cáritas Alemania, Cáritas América Latina y Caribe y Cáritas Puerto Rico, configurando un equipo multidisciplinar con experiencia en agua, saneamiento e higiene, seguridad alimentaria, gestión de riesgos, refugio y medios de vida.

La colaboración entre organizaciones no solo está permitiendo responder con rapidez a las necesidades más urgentes, sino que también persigue fortalecer las capacidades de Cáritas Venezuela para afrontar futuros desafíos, impulsando estrategias que favorezcan comunidades más preparadas y resilientes.

Durante sus primeros días en Venezuela, el cooperante de Cáritas Española ha recorrido algunas de las zonas afectadas, especialmente el estado de La Guaira, para conocer de primera mano la situación de las familias y coordinar el trabajo con el resto de actores humanitarios. Este proceso de evaluación permite identificar las necesidades prioritarias y dirigir los recursos con la máxima eficacia para que la ayuda llegue al mayor número posible de personas.

La respuesta humanitaria puesta en marcha por Cáritas Venezuela se activó de forma inmediata tras los terremotos. La organización movilizó a sus equipos, voluntariado y recursos en los estados afectados, creó un centro nacional de coordinación y organizó una red de centros de acopio en diócesis y parroquias de todo el país para canalizar donaciones y distribuir ayuda de manera ágil.

Los primeros resultados de esta movilización reflejan el alcance de la solidaridad. En la fase inicial de la emergencia, Cáritas Venezuela ha apoyado a 4.481 familias mediante la entrega de otros tantos kits de alimentación, una ayuda que ha beneficiado a unas 72.000 personas.

Además, la organización ha distribuido 1.000 kits destinados a los equipos de búsqueda y rescate, más de 120.000 litros de agua potable y 73.356 insumos médicos y medicamentos, permitiendo atender a 17.924 personas. Más del 61% del material sanitario se ha destinado directamente a hospitales y centros de salud para reforzar la atención médica.

Uno de los pilares fundamentales de esta respuesta está siendo el extraordinario compromiso del voluntariado. Cada jornada participan una media de 280 personas voluntarias, que dedican alrededor de 2.100 horas diarias de servicio para acompañar, atender y apoyar a las familias afectadas.

Su trabajo resulta esencial tanto en la distribución de alimentos y agua como en la organización logística, el apoyo comunitario y la coordinación de las diferentes actuaciones humanitarias que se desarrollan en los estados más afectados.

La ayuda se concentra especialmente en La Guaira, una de las zonas con mayor afectación, aunque también llega a comunidades de Caracas, Miranda, Carabobo, Yaracuy, Aragua y Falcón. Paralelamente, Cáritas Venezuela presta asistencia a las familias que han encontrado refugio temporal en otras regiones del país, donde continúan recibiendo acompañamiento y apoyo.

La organización mantiene además un proceso permanente de evaluación de necesidades junto a las autoridades, las comunidades y el resto de entidades humanitarias. Este seguimiento continuo permite adaptar la respuesta conforme evolucionan las circunstancias y garantizar que los recursos se destinan a las prioridades más urgentes.

La solidaridad también está teniendo una extraordinaria respuesta en España. La campaña «Cáritas con Venezuela» ha conseguido reunir ya cinco millones de euros durante sus primeras semanas de funcionamiento, gracias a la colaboración de miles de particulares, instituciones y empresas comprometidas con las personas afectadas.

Esta amplia movilización permitirá seguir desarrollando actuaciones durante las próximas etapas de recuperación y reconstrucción, que requerirán mantener el apoyo para ayudar a las comunidades a recuperar su actividad y reconstruir sus proyectos de vida.

El compromiso de Cáritas Española con Venezuela no es nuevo. Ambas organizaciones mantienen una colaboración estable desde hace más de 30 años, desarrollando conjuntamente proyectos de ayuda humanitaria, fortalecimiento institucional y desarrollo comunitario.

A lo largo de estas tres décadas, la cooperación ha permitido responder a distintas emergencias y poner en marcha iniciativas dirigidas a mejorar la calidad de vida de miles de personas. En los últimos años, el trabajo conjunto se ha centrado especialmente en programas de prevención y seguimiento de la desnutrición infantil y de mujeres embarazadas y lactantes, así como en proyectos de reducción del riesgo de desastres mediante la preparación de las comunidades frente a futuras emergencias.

La nueva movilización de recursos confirma el compromiso continuado de la red Cáritas con las personas más vulnerables y pone de manifiesto la capacidad de cooperación internacional para responder con rapidez, eficacia y esperanza ante situaciones de emergencia. La implicación de miles de donantes, voluntarios y profesionales demuestra, una vez más, que la solidaridad puede convertirse en una herramienta decisiva para acompañar a las comunidades en el camino hacia la recuperación.