El hambre mundial continúa reduciéndose por tercer año consecutivo

23 de julio de 2026

El hambre mundial continúa reduciéndose por tercer año consecutivo

La lucha contra el hambre sigue avanzando a escala mundial. El último informe conjunto elaborado por varias agencias de Naciones Unidas confirma que el número de personas que padecen hambre ha disminuido por tercer año consecutivo, una tendencia que refleja los esfuerzos internacionales para mejorar la seguridad alimentaria y fortalecer los sistemas de producción y acceso a los alimentos.

Aunque el informe recuerda que todavía 645 millones de personas sufren hambre y que 150 millones de niños menores de cinco años presentan retraso del crecimiento, los datos muestran una evolución positiva respecto a los años más recientes y ponen de manifiesto que es posible avanzar cuando se impulsan políticas coordinadas y sostenidas.

El estudio, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), analiza la evolución de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo.

Las agencias destacan que la reducción del hambre confirma una tendencia favorable iniciada tras los fuertes impactos provocados por la pandemia, las tensiones geopolíticas y el incremento de los precios de los alimentos registrado en los últimos años.

No obstante, el informe también subraya que los avances no son uniformes y que existen diferencias importantes entre regiones. Mientras algunos países continúan reduciendo el número de personas que sufren inseguridad alimentaria, otros siguen afrontando importantes desafíos derivados de conflictos, fenómenos climáticos extremos o dificultades económicas.

A pesar de estas diferencias, el balance general ofrece señales esperanzadoras sobre la capacidad de la comunidad internacional para recuperar el terreno perdido y fortalecer la resiliencia de los sistemas alimentarios.

El informe también pone el foco en la nutrición infantil, un ámbito en el que continúan registrándose progresos gracias a la ampliación de programas de salud, alimentación y atención a la primera infancia en numerosos países.

Aunque todavía 150 millones de niños menores de cinco años sufren retraso del crecimiento, Naciones Unidas destaca la importancia de mantener las inversiones en nutrición maternoinfantil, acceso a alimentos saludables y atención sanitaria para seguir reduciendo esta cifra en los próximos años.

Las organizaciones internacionales insisten en que una alimentación adecuada durante los primeros años de vida resulta esencial para favorecer el desarrollo físico y cognitivo de la infancia y mejorar las oportunidades de bienestar a largo plazo.

El informe resalta igualmente el papel de la innovación agrícola, la mejora de las infraestructuras rurales, el fortalecimiento de las cadenas de suministro y el apoyo a los pequeños productores como elementos fundamentales para consolidar los avances alcanzados.

Las agencias de Naciones Unidas consideran que invertir en agricultura sostenible, impulsar la adaptación al cambio climático y facilitar el acceso a mercados y financiación permitirá seguir incrementando la producción de alimentos de forma eficiente y sostenible.

Otro de los mensajes positivos del documento es la creciente cooperación internacional para afrontar los retos relacionados con la seguridad alimentaria. Gobiernos, organizaciones internacionales, entidades sociales y sector privado continúan desarrollando iniciativas conjuntas destinadas a mejorar la disponibilidad, el acceso y la calidad de los alimentos en numerosas regiones del mundo.

Este enfoque colaborativo está contribuyendo a reforzar la capacidad de respuesta frente a futuras crisis y a acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el compromiso de avanzar hacia un mundo sin hambre.

Las Naciones Unidas recuerdan que mantener la tendencia descendente del hambre requiere continuar reforzando las políticas públicas, apoyar a las comunidades más vulnerables y promover sistemas alimentarios más resilientes, inclusivos y sostenibles.

La evolución registrada durante los tres últimos años demuestra que los esfuerzos coordinados pueden traducirse en mejoras reales para millones de personas. Aunque el desafío sigue siendo considerable, la reducción continuada del hambre mundial constituye una señal alentadora y refuerza la confianza en que la cooperación internacional, la innovación y el compromiso de los países puedan seguir impulsando avances en la seguridad alimentaria y la nutrición durante los próximos años.